TEXTOS DE ETICA

“También a la autosuficiencia la consideramos un gran bien, no para que siempre nos sirvamos de poco sino para que, si no tenemos mucho, nos contentemos con poco, auténticamente convencidos de que más agrada­blemente gozan de la abundancia quienes menos tie­nen necesidad de ella, y de que todo lo natural es fácil­mente procurable y lo vano difícil de obtener. Además, los alimentos sencillos proporcionan igual placer que una comida excelente, una vez que se elimina del todo el dolor de la necesidad, y pan y agua procuran el máxi­mo placer cuando los consume alguien que los necesi­ta. Acostumbrarse a comidas sencillas y sobrias propor­ciona salud, hace al hombre solícito en las ocupaciones necesarias de la vida, nos dispone mejor cuando algu­na que otra vez accedemos a alimentos exquisitos y nos hace impávidos ante el azar.

Cuando, por tanto, decimos que el placer es fin no nos re­ferimos a los placeres de los disolutos o a los que se dan en el goce, como creen algunos que desconocen o no es­tán de acuerdo o mal interpretan nuestra doctrina, sino al no sufrir dolor en el cuerpo ni turbación en el alma.”

Epicuro: Carta a Meneceo

CUESTIONES:

1.- ¿A qué llama Epicuro autosuficiencia? ¿Cómo la entiendes tú? ¿Crees que es importante en la vida? Razona tu respuesta.

2.- ¿Qué querrá decir la expresión “el dolor de la necesidad”? ¿Podrías relacionarlo con la vida actual?

3.- ¿Qiénes son los “disolutos”? ¿Por qué crees que dirá Epicuro que se ha malinterpretado su doctrina?

( Este texto puede emplearse en 4º de la ESO en la asignatura de ética; podría incluirse en varios bloques, por ejemplo en el tema sobre teorías éticas).

«Voy a contarte un caso dramático. Ya conoces a las termitas, esas hormigas blancas que en África levantan impresionantes hormigueros de varios metros de alto y duros como la piedra. Dado que el cuerpo de las termitas es blando, por carecer de la coraza quitinosa que protege a otros insectos, el hormiguero les sirve de caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas, mejor armadas que ellas.

Pero a veces uno de esos hormigueros se derrumba, por culpa de una riada o de un elefante (a los elefantes les gusta rascarse los flancos contra los termiteros, qué le vamos a hacer). En seguida, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su dañada fortaleza a toda prisa. Y las grandes hormigas enemigas se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender a su tribu e intentan detener a las enemigas. Como ni por tamaño ni por armamento pueden competir con ellas, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de sus asaltantes las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el territorio derruido,  pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican su vida por la seguridad de las demás.

¿No merecen acaso una medalla, por lo menos? ¿No es justo decir que son valientes?

Cambio de escenario, pero no de tema. En La Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia y a sus conciudadanos del terrible asaltante. Nadie duda de que Héctor es un héroe, un auténtico valiente.

Pero ¿es Héctor heroico y valiente del mismo modo que las termitas-soldado, cuya gesta millones de veces repetida ningún Homero se ha molestado en contar? ¿No hace Héctor, a fin de cuentas, lo mismo que cualquiera de las termitas-soldado? ¿Por qué nos parece su valor más auténtico y más difícil que el de los insectos? ¿Cuál es la diferencia entre un caso y otro?

Sencillamente, la diferencia estriba en que las termitas-soldado luchan y mueren porque tienen que hacerlo, sin poderlo remediar (como la araña que se come a la mosca). Héctor, en cambio, sale a enfrentarse con Aquiles porque quiere. Las termitas-soldado no pueden desertar, ni rebelarse, ni remolonear para que otras vayan en su lugar: están programadas necesariamente por la naturaleza para cumplir su heroica misión. El caso de Héctor es distinto. Podría decir que está enfermo o que no le da la gana enfrentarse con alguien más fuerte que él. Quizá sus conciudadanos le llamasen cobarde y le tuviesen por un caradura o quizá le preguntasen qué otro plan se le ocurre para frenar a Aquiles, pero es indudable que tiene la posibilidad de negarse a ser héroe. Por mucha presión que los demás ejerzan sobre él, siempre podría escaparse de lo que se supone que debe hacer: no está programado para ser héroe, ningún hombre lo está. De ahí que tenga mérito su gesto y que Homero cuente su historia con épica emoción. A diferencia de las termitas, decimos que Héctor es libre y por eso admiramos su valor.»

(Femando Savater. Ética para Amador).

CUESTIONES:

1.- ¿Qué tienen en común y en que se diferencian el comportamiento de Héctor y el de las hormigas?

2. – ¿Son valientes las hormigas y merecen una medalla? ¿Por qué?

3.- Relaciona esta historia con lo que sabes sobre valores morales.

( Esta actividad, clásica ya, pero que sigue funcionando bien, puede emplearse en el tema introductorio al explicar qué es la moral y la ética. También para 4º de la ESO).

«Vivimos aquí, ahora, es decir, que nos encontramos en un lugar del mundo y nos parece que hemos venido a ese lugar libérrimamente. La vida, en efecto, deja un margen de posibilidades dentro del mundo, pero no somos libres para estar o no en este mundo que es el de ahora. Cabe renunciar a la vida, pero si se vive no cabe elegir el mundo en el que se vive…

Nuestra vida comienza por ser la perpetua sorpresa de existir, sin nuestra anuencia previa, náufragos, en un orbe impremeditado. No nos hemos dado a nosotros la vida, sino que nos la encontramos justamente al encontramos con nosotros mismos…

La vida nos es dada, mejor dicho, nos es arrojada o somos arrojados a ella, pero eso que nos es dado, la vida, es un problema que necesitamos resolver nosotros. Por lo mismo que es en todo instante un problema, grande o pequeño, que hemos de resolver sin que quepa transferir la solución a otro ser, quiere decir que no es nunca un problema resuelto, sino que en todo instante nos sentimos como forzados a elegir entre varias posibilidades.

Si no nos es dado escoger el mundo en el que va a deslizarse nuestra vida -y ésta es su dimensión de fatalidad- nos encontramos con un cierto margen, con un horizonte vital de posibilidades -y ésta es su dimensión de libertad-; vida es, pues, la libertad en la fatalidad y la fatalidad en la libertad».

(José Ortega y Gasset. ¿Qué es filosofía?)

1.- Explica el significado que tienen en el texto las siguientes expresiones:

– «Náufragos en un orbe impremeditado»,

– «Nos encontramos la vida al encontrarnos con nosotros mismos»,

– «Necesitamos resolver la vida nosotros».

2.- Recoge tres aspectos concretos de tu vida en los que se vea la dimensión de fatalidad y tres en los que se vea la dimensión de libertad.

3.- Hemos utilizado la palabra «libertad» en un sentido muy concreto cuando hemos afirmado «todos los hombres somos libres». Pero, ¿lo somos igualmente?, ¿de qué depende? Señala un mínimo de tres factores que influyan en que una persona sea más o menos libre.

(Este texto también es para la Ética de 4º de la ESO. Se puede incluir en diversos bloques: la introducción, la libertad humana o las teorías éticas).

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